Nuria Torralba
Hoy en el blog, algo distinto. Una recomendación literaria para aquellos lectores que disfruten de los pequeños detalles y de las metáforas cotidianas a las que no dedicamos suficiente atención. Os presento un libro muy especial, diferente a cualquier otro, que habla de cuando no hay ascensores para llegar a la meta. Os invito a conocer a @cocoanimaux que es la autora, y a que la descubráis con la misma ilusión que la descubrí yo. Hay veces que con lo poco que sabes de una persona, ya te dan ganas de sentarte a tomar algo con ella y este es uno de esos casos. Hoy solo tengo palabras de admiración. Como siempre, tenéis el link en mi bio.
El lunes os publiqué en el blog la descripción de un momento mágico, esos que a mi parecer cuentan por dos: instantes que te provocan una inevitable atracción y que de ser compartidos tienen un eco infinito en el tiempo. Dicho de otra manera, tenéis nuevo post en el blog haciendo click en el link de mi biografía.
Me gustan las casualidades cuando parece que lo son. Aunque no creo demasiado en ellas, llegan a mi en forma de señal, como si fueran algún tipo de premoniciones; indicaciones que me ayudan a no tomar malas decisiones. Y, la verdad, es bonito cojer un tren con ganas pero también con inseguridad y recibir señales de que has hecho lo correcto y de que allí es justamente donde debes estar.
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Mientras voy a casa de él, escucho una conversación entre la mujer que tengo al lado, sentada con un niño pequeño, y la mujer que tengo delante, también acompañada de su hijo. Los niños se miran todo el rato, llevan hora y media de trayecto y con la mirada intentan invitarse a jugar juntos aunque ambos son demasiado tímidos para decir nada. Las madres lo perciben y empiezan a hablar preguntando por la edad y el nombre de los pequeños. Y ahí, ahí es donde empiezan las casualidades. El pequeño que tengo al lado tiene seis años (numero que llevo siempre en mi muñeca derecha) y se llama como la persona que hoy me espera al bajar del tren, además, su cumpleaños es el 28 de julio. El otro, más pequeño, cumplió tres años el pasado 29 de julio.
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Son minudeces, tonterías.
Pero alegran mi trayecto de dos horas por la vía. 
Que nunca cesen estos guiños de la vida.
No os explicaré como hoy ha llovido a cántaros ni como me he sorprendido a mi misma sonriendo ante la tragicómica situación que he protagonizado junto a un simpático autobús que ha decidido que necesitaba una ducha de pies a cabeza.
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En vez de eso, me gustaría compartir una frase que recuerdo haber puesto en Facebook en esa época en la que todos éramos cómplices del plagio y que decía algo así: "La lluvia es eso que acerca a los que están juntos, separa a quienes están lejos y potencia la soledad de aquellos que están solos".
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Creo que puede ser que todo esto sea cierto. Aunque siempre he creído en el saber bailar bajo la lluvia y afrontar las adversidades: ningún río es demasiado profundo. Aun así, que llueva, y que las gotas no dejen nunca de inspirar a los poetas.
Esta semana en el blog tenéis una historia sobre relaciones tóxicas y autoestima. Un relato que explica como hay un tipo de persona radiante que sin darse cuenta, se deja apagar por un tipo de persona opaca y absorbente, que tapa la luz  del primer tipo, arrebatándosela, ensuciándola y enturbiándola. 
Ya lo tenéis en el link de la bio.
Érase una vez, en una época más contemporánea de lo que a simple vista podría parecer, un catalán viajó a Italia y como todos los extranjeros, fue parado por la calle numerosas veces por personas que le ofrecían verdaderas gangas en cuanto a tours y visitas guiadas por la ciudad. Érase esa misma vez, muchos italianos, uno tras otro, que iban parando por la calle a un catalán que paseaba por Roma para intentar entender cómo era posible que en un país europeo hubiera un malestar tan acusado por culpa de un gobernador que olvidaba cuantos años (de democracia) tenían sus oyentes y se empeñaba en querer contarles un cuento demasiado viejo que ya todos sabían y que nadie quería volver a oír.
El síndrome de Stendhal (también denominado síndrome de Florencia o estrés del viajero) es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar.
Siempre he creído que la gente interesante de este mundo se puede dividir en tres tipos: hay personas que son artistas, personas que son arte y personas que no son interesantes hasta que un artista las encuentra y las convierte en inspiración. Es  ese momento en el que esa persona que ha sido descubierta por el artista, se vuelve interesante instantáneamente en forma de musa. Siempre he querido ser una de estas tres personas. Siempre será una de mis ambiciones llegar a ser las tres a la vez y así os lo cuento en el nuevo post. Como siempre, podéis acceder a él a través de la biografía de mi perfil.
Empecé a escribir a los 7 años y para mí, las palabras han ido tomando relevancia desde entonces de por sí.
Me he tomado la libertad de censurar la primera página del diario personal de aquella pequeña amante de los macarrones que en su diario contaba que se había rascado la rodilla en una aventura por el bosque junto a dos amigos de los que ahora hace tiempo que no sabe nada. Porque para ella era importante y personal. Porque para mi aquella inocente escritora es ahora un tesoro y este pequeño libro, un manual.
Ayer paseando por Barcelona alguien me llamó en silencio y me dijo que la oscuridad se iluminó de repente porque éramos dos a contradecir la noche mientras alguien, a su lado, me decía que necesitamos querer lo imposible y no que muera el deseo.
Cuanta razón tienen las personas que dicen que las paredes todo lo escuchan, os digo yo que con escuchar las paredes basta, que si sabéis entenderlas ellas os lo dirán todo.
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Estimat Joan: cada cop en som més.
Hoy en el blog os explico algo que ocurre aunque no debería ocurrir, algo que pasa y de lo que no se puede pasar. 
Como siempre, podéis acceder al nuevo post haciendo click en el link que aparece en la bio.
Una escalera y/o un techo. La perspectiva y la opinión cambian cualquier visión. Todos la tenemos y hoy, aunque no es lunes, yo vengo y os la escribo , como siempre un poco a mi estilo. Tenéis el link en la bio.